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domingo, 21 de abril de 2013

La guerra del fracking

Francia y Bulgaria han prohibido por ley este método de extracción de gas, y en España divide a los expertos

Rafael Mingorance - 12/03/2013  Revista Quo
fracking
ANTHONY INGRAFFEA. Ingeniero y geólogo de la Universidad de Cornell (Nueva York)
 
imageFracking es el término inglés utilizado para denominar a una técnica de extracción de gas no convencional. Dicho gas se extrae mediante la fracturación de la roca madre (generalmente pizarra y esquisto), para lo cual se perfora un agujero hasta una profundidad de alrededor de 5.000 m. Luego, se horadan otros tantos en horizontal y se inyecta agua mezclada con arena y aditivos químicos. Esto hace que la roca se fracture y que el gas que contiene ascienda por el tubo. ¿Pero por qué resulta polémica? Quienes la defienden aseguran que es una forma barata y viable de aumentar nuestras reservas energéticas. Una opinión que se enfrenta a la de los grupos ecologistas, que resaltan sus posibles efectos medioambientales (contaminación de acuíferos, alteraciones del paisaje). También se oponen a ella algunos técnicos, como el geólogo Ingraffea, quien afirma que, para introducirla en España, los costes de las instalaciones acabarían con su supuesta rentabilidad.
  La posible contaminación de las aguas subterráneas es el principal riesgo medioambiental  que denuncian los detractores de esta técnica. En Madrid, por ejemplo, hay agua a 3.000 metros de profundidad, y en la zona del Maestrazgo, que va desde el norte de Castellón al sureste de Teruel, existen acuíferos a 1.100 metros de profundidad que
abastecen a muchas poblaciones. Los ecologistas temen que la fracturación hidráulica en estas zonas provoque un peligro extremo de contaminación. Por su parte, los favorables al fracking dicen que, por ejemplo, no existe ningún riesgo de contaminar el agua que existe a 3.000 metros bajo Madrid, ya que ellos trabajan a 1.000 metros de distancia de cualquier acuífero. “¿Alguien cree que el fluido que inyectamos a 3.000 metros de profundidad, perfectamente aislado, es capaz de ascender, por un misterio físico, y atravesar un paquete de rocas para contaminar un acuífero?”, se interroga Rafael López Guijarro.
Agencia Internacional de la Energía
Entre los efectos negativos que se le atribuyen al fracking está el que se produzcan fugas de compuestos químicos que puedan contaminar el suelo. Este riesgo, según los defensores de dicha técnica, podría evitarse blindando el pozo con cemento, para evitar cualquier fuga. Pero los ecologistas también argumentan que para realizar estas extracciones se necesitan cantidades ingentes de agua, lo cual no resulta práctico en un país como el nuestro, constantemente amenazado por la sequía. Aunque desde el bando contrario contraatacan alegando que en realidad solo se utilizan entre 10.000 y 30.000 metros cúbicos de líquido, menos que la cantidad necesaria para regar dos hectáreas de maíz.
Vecinos de Torreporgil  (Jaén), en relación con las explotaciones de fracking
Dicha localidad jienense sufrió un movimiento sísmico con una intensidad de 3'6 grados en la escala de Richter a principios del pasado mes de febrero. Tras el terremoto, estalló la polémica. Hubo voces que dejaron caer la vinculación del seísmo con el fracking, algo improbable si tenemos en cuenta que todavía no se han concedido licencias de explotación, por parte de la Administración central, a ninguna de las empresas interesadas en el fracking en España. Lo que sí está demostrado es que la fracturación hidráulica puede provocar seísmos de magnitud 1 a 3 en la escala de Richter. En el caso de Arkansas, EEUU, su número ha aumentado diez veces en los últimos años por culpa de las perforaciones en Fayetteville Shale. En la región de Fort Worth también se han documentado al menos 18 pequeños temblores desde diciembre de 2008. Tras inyectar 9.000 metros cúbicos de líquido en un pozo de Oklahoma, el informe de un geólogo documentó 43 seísmos de magnitud 1,0 a 2,8 durante seis días. La empresa encargó un informe a una consultora geofísica alemana, que recomendó utilizar menos líquido en las operaciones de fractura hidráulica.


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